Discografía

Al esplendor de tu luz (2001)

Al Esplendor de su luz, así justamente escribí este disco, fue como si el mismo Señor me tomara de la mano y fuera mostrándome las posesiones de Su Reino.

Empezamos a andar desde el amanecer y Él me contaba como todo lo había hecho por amor a mí y a toda la humanidad.

Me explicaba como su corazón nos amaba con tal ternura, que descendió a esta Tierra para darnos vida plena.

Me decía que no deseaba estar ni a un paso de distancia de nuestro corazón, que, Él mismo se encargaba de enseñarnos, de cuidarnos, de rescatarnos a cualquier precio.

Cuando el sol estaba a su máximo esplendor hacia el mediodía, mi querido Jesús se detuvo y con solemnidad, pero a la vez, lleno de gozo me dijo:  “Recuerda que soy el Dios de la vida, el Dios que regresó de la muerte, que resucitó para darte a ti y a tus hermanos, el regalo de la resurrección, de la eternidad, nunca, NUNCA lo olvides en tu caminar”.

Yo te lo quiero cantar a ti hoy, Dios está vivo, resucitó por ti, para ti, dejó Su sepulcro para que tú dejes el tuyo.  Levanta tu rostro y camina con esperanza, con libertad y mira el sol brillando, allá firme, esplendoroso en lo alto, en el centro de tú Alma.

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  • Una oveja de tu rebaño

    Aunque Dios quiere que le tratemos como Dios, como Maestro, como Padre y como amigo, también nos dice que es nuestro Pastor y ¿Cómo no querer ser una oveja de su rebaño? para que Él cuide de nosotros, nos libre de los peligros, nos rescate de nuestras oscuridades y nos ponga al seguro.  

  • Él me miró

    Después de que hemos faltado al amor, de que hemos lastimado tal vez a quien más queremos y que incluso nos hemos olvidado de los beneficios materiales y espirituales que Dios nos dá; después de todo eso y mucho más la experiencia más gratificante y liberadora que podemos tener es encontrarnos con la mirada de Jesús, que no nos juzga, que nos comprende, que nos ilumina el corazón con Su misericordia infinita.

  • Mi dueño, mi anhelo

    Cuando te encuentras con Dios verdaderamente, Él colma todos tus anhelos, Le dá sentido a todas tus acciones y trabajos, Te dá un amor tal que llena tu corazón y se desborda hacia todo y todos con los que entras en contacto.

    El alma se ve de tal manera cautivada que ya no sabe estar sin su Dios.  

  • Y el Verbo se hizo Carne

    Nuestro Dios no solamente nos pasa de la categoría de criatura a la de hijos, sino que además,   Se hace uno de nosotros asumiendo nuestra humanidad, comprende nuestras experiencias y sentimientos más profundos por vivencia propia y sufre como hombre penas indecibles para pagar cada una de nuestras culpas.

  • El llanto de María

    El  llanto de nuestra madre María es como una lluvia que refresca las horas de fuego y de cruz de nuestro querido Jesús.

    Ella, la Madre Celestial, consuela el alma de su hijo como sólo una madre sabe hacerlo y a su vez se duele por las heridas que nuestros pecados le  han causado y ruega por nosotros los hermanos de su Cristo, de su salvador.

  • Al esplendor de tu luz

    Jesucristo es la luz del mundo, el que ilumina nuestra noche más oscura, Él es el que vence al enemigo con su poder y su gracia, el que derrota a la muerte con su luminosa resurrección y nos abre las puertas de su Reino victorioso de amor, de eternidad y felicidad plena.

  • Alma peregrina

    Nuestro destino no es la muerte porsupuesto, es la eternidad y la gloria de Dios que nos ha preparado.

    Pero aún aquí y ahora, podemos vislumbrar el esplendor de nuestro destino, sobre todo por medio del amor que somos capaces de recibir por parte de nuestro querido Señor y que somos también capaces de dar a quienes nos rodean.

    Podemos verlo a través de la creación que nos circunda, tan ordenada y tan hermosa y también por medio de la palabra de Dios mismo que nos dice de los prodigios que Ha hecho y sigue haciendo en la historia de nosotros los seres humanos.   

  • Esperanza y libertad

    La Resurrección de Jesús es un hecho creamos o no en ella.

    Es la prueba más concluyente sobre cualquier pretensión del mal de que Dios es el rey de reyes y señor de señores.

    Jesús nos compró con su sangre el pasaporte a la eternidad que es la esperanza más cierta frente a la peor injusticia y a la más negra noche que podamos vivir en este mundo.

  • Ven ya!

    Enamórate de Jesús para que puedas extrañarlo y buscarlo incesantemente hasta poder encontrarlo en su creación, en sus penas, en su palabra y su misma resurrección.

    Conócelo, escucha su palabra para que cuando no lo tengas cerca seas capaz de recorrer cielos y tierra hasta dar con él y volverlo a escuchar.

    Ámalo tanto hasta el punto que tu corazón lata tan fuertemente que Él no pueda resistirse y venga a estarse contigo y te cambie tu pequeño amor por el Suyo que es infinito.  

  • Solo te pido

    Que no viva yo sino Cristo viva en mí.

    Pedirle a nuestro Dios que venga a vivir con nosotros y nos incluya en todo lo que Él hace, es una pretensión que sólo puede tenerla un hijo que confía en su Padre y que además, es su mejor amigo.

    Y eso somos, por voluntad de nuestro querido Señor, sus hijos, pidámosle que nunca nos permita alejarnos de Él y de su Santísima Voluntad

  • Rescata a nuestros niños

    Nuestro Papá Dios nos creó y nos llenó con Su mismo amor para que fuésemos buenos y tuviéramos un corazón limpio, siempre con las mejores y más nobles intenciones, pero nuestra soberbia y nuestro egoísmo nos alejó de Él y de la verdad.

    Por eso Jesús nos advierte tan fuertemente sobre nuestra hipocresía que es como una tela muy gruesa con la que nos cubrimos y nos auto engañamos vestidos con esa tela podemos pensar que somos capaces de hacer las cosas por nosotros mismos o que somos muy buenos cuando en realidad somos incapaces de hacer nada bien o nada bueno si Dios no nos ayuda y nos da su gracia. Por otro lado cuando nos sentimos nobles, en realidad estamos ocupándonos de nuestros propios intereses egoístas.

    Lo malo de la soberbia es que suele ser sutil y se va  apoderando de nosotros sin darnos cuenta de ello.  

  • Desde la santa comunión

    Cuando recibimos a Jesús en la Santa Comunión, Él fortalece nuestro cuerpo, nuestro corazón y nuestra alma con sus gracias innumerables. Está siempre atento, nunca descansa, vigilando que necesitamos y en qué, cuanto y cómo de sus innumerables beneficios ocupamos para estar a salvo, bien, libres y felices.

  • Mi Dios primavera

    Nuestro querido Señor, se nos muestra, se nos revela a veces poco a poco.  Puede ser que al principio nos admiremos descubriéndolo sin siquiera saberlo en nuestras propias habilidades y cualidades, si somos honestos, sinceros, veremos que esas habilidades y dones son eso, regalos que vienen de Él.

    Luego, ya más centrados en la verdad, nos llenamos de alegría, de amor y de agradecimiento hacia Él y por último, sólo deseamos contemplarlo, adorarlo, dejarnos amar por Él y corresponder a ese amor con el nuestro y con la caridad que brota como un río cristalino hacia los demás.  

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